El movimiento libre II: ¡Vamos allá!

Gracias a los consejos de Mª Ángeles y Cecilia, expertas en movimiento libre y fundadoras del proyecto educativo Los 100 lenguajes, sabemos qué se necesita para llevar a la práctica el método educativo del movimiento libre:
1- Debemos contar con un suelo firme y de color neutro. Hay que evitar materiales que se arruguen o resbalen o con infinitos colores. Sí, sé lo que estarás pensando: Entonces ¿el gimnasio que me han regalado no vale? Pues, en principio, no. Mª Ángeles y Cecilia nos explicaron las razones:

Primero, la cantidad de colores y muñequitos que tienen esos gimnasios impiden al bebé concentrarse. No ha llegado a coger la jirafa y ya le ha llamado la atención el monito que se balancea al otro lado. El hecho de que las cosas cuelguen es, además, un factor negativo porque impide a nuestros bebés hacer aquello que más les gusta… Eso es, llevarse las cosas a la boca.
Segundo, las barras de las que cuelgan esos juguetes suelen impedir el movimiento libre de nuestro bebé. En mi caso, pude ver cómo a Carmen, que en ese momento estaba aprendiendo a girarse, se le quedaban enganchadas las piernas. Supongo que fue casualidad, pero se las quité y en poco tiempo empezó a darse la vuelta.
Pero, ¿si no vale el gimnasio, qué otra cosa puedo usar? Una colchoneta o una alfombra gruesa cubierta con una sábana bajera bien ajustada es una buena solución. En mi caso, antes de desechar el gimnasio, opté por quitar las barras y darle la vuelta para tener una superficie de un solo color. Fue después, cuando la niña empezó a moverse más y ese espacio se le quedó pequeño, cuando cambié a las clásicas piezas de puzzle de goma EVA y las cubrí con una sábana lisa.
2- Sobre esa superficie pondremos a su alcance juguetes u objetos de uso cotidiano. Como ya sabemos que esos objetos acabarán en la boca del bebé, tendremos que tener en cuenta que deben ser lavables y seguros (sin piezas pequeñas que se puedan tragar o elementos que se puedan clavar). Es también preferible que sean de diversos materiales.

Te propongo un juego: fíjate en los juguetes que tiene tu bebé, ¿de qué son? Verás cómo la mayoría son de plástico. Da igual que tengan forma de elefante, abejita o pato; nuestros bebés prácticamente sólo chupan este material. Teniendo en cuenta que la mayor parte de la información les llega a través de la boca, podemos imaginar lo limitadas que son sus experiencias.
Instrumentos de madera, muñecos de tela, cascabeles grandes o cajas de metal, elementos orgánicos como calabazas secas y cocos, piezas de cristal grueso y romo, o moldes de silicona con distintas texturas son algunos objetos baratos, seguros y fáciles de encontrar que podemos ofrecer a nuestros bebés, además de los juguetes tradicionales que tengan.


3- Como habrás visto en las fotos los objetos están colocados dentro de cestas, ¿por qué? Desde Los 100 lenguajes nos explican la importancia de crear un entorno ordenado para el bebé. De esta forma nuestros hijos irán seleccionando con qué quieren jugar en vez de distraerse constantemente, como ocurre cuando tienen muchas cosas a su alrededor.
Por ahora esto es todo. En el próximo post de la serie El movimiento libre, indagaremos sobre cuál es el papel de los padres.

Antes de despedirme me gustaría darte un consejo: ten a mano muchos baberos y el suelo de alrededor limpio, porque, por muy grande que sea la superficie que le dejes para jugar, ¡se acabará saliendo!

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