Ellos opinan: La paternidad cambia el verano

Tener un hijo cambia la vida de forma profunda. Y eso incluye las posibilidades de descansar tras un largo año laboral. Para despedirnos hasta septiembre, las madres de la tribu de Chamberí queremos dar voz a nuestras parejas para contarnos cómo la paternidad ha cambiado su verano y cuáles son las cosas que más les gustan de las vacaciones desde que los peques llegaron a sus vidas. ¡Feliz descanso!

Glenda

Para nosotros las vacaciones han cambiado poco, seguimos haciendo lo mismo que hemos hecho siempre pero con un bebé. Cuando le pregunté a mi marido qué había cambiado, sólo me comentó: ¡Tenemos menos espacio en el maletero para nuestras cosas! Y que ya no podemos leer en la playa porque hay un enano corriendo por todos lados jajaja. Una de las cosas que siempre comentamos, sin que sea exclusivo de verano, es que nos encanta ver cómo todo le crea emoción. La semana pasada lo llevamos a la playa y no se imaginan cómo estuvo las 4 horas, ¡metido en el mar con nosotros! Estaba encantado con las olas.

Cristina

A mi marido lo que más le gusta del verano desde que está A. es que puede disfrutar de más tiempo con él. Durante el año andamos siempre corriendo: que si el trabajo, que si la guardería, que si la compra, que si el baño… En cambio en vacaciones podemos bajar el ritmo y disfrutar tranquilamente del tiempo de juego con el enano. Y claro, como intentamos dentro de lo posible seguir viajando y haciendo las cosas que nos gustan, pues en estas fechas tenemos más ocasiones de llevarle a conocer sitios nuevos o hacer cosas diferentes, y ver cómo reacciona ante ellas y cómo se emociona descubriendo el mundo es lo mejor que le ha traído la paternidad.

Elena P.

Cuando le pregunté a mi marido en qué habían cambiado las vacaciones de verano tras la paternidad me dijo: “Mírame: estamos a mitad de julio y no había estado tan blanco en mi vida (bueno sí, el verano pasado)”. Efectivamente, la sombra tan deseada para los niños tiene sus ‘inconvenientes’. “Tampoco había estado en tan baja forma nunca”, añadió. Y, por supuesto, no sabía que podía estar todo un verano con los mismos pantalones sin preocuparse por la estética, antaño tan valorada. No quise que continuara, no fuera a desvelarme más diferencias con otros veranos sin niños. Porque claro, lo suyo también se extrapolaba a mí…

Ana C.

A Goyo lo que más le gusta del verano con X. es ver que cualquier lugar y situación tiene valor para nuestro hijo: Lo mismo da una playa masificada, que un bar de carretera, que un buen hotel. Da igual que sea un pueblo perdido, que Torremolinos a las 12 horas, que no salir del barrio en agosto. Cualquier sitio es un buen lugar de vacaciones, si lo miras a través de los ojos de X.

Sofía

Lo mejor del verano con nuestro hijo para mi marido es… ¡echarse la siesta juntos en el sofá! A veces ellos dos, a veces los tres… ¡Y a mí también me encanta! Pero lo que fundamentalmente aprecia del verano es poder disponer de mas tiempo para estar con él y que, al menos en estas edades, los veranos sean completamente distintos, incluso haciendo los mismos planes. 

Mara

Para mi marido el hecho de tener en cuenta a A. en la organización de las vacaciones le supone ser más selectivo con los destinos a elegir y los alojamientos. Es mejor sentirse seguro en este sentido que estar pensando en infecciones o en algún otro tipo de problemas. Me refiero a que, por ejemplo, destinos exóticos o en conflicto habría que evitarlos. Además, siempre piensa que en caso de que se ponga enferma, tener un hospital o centro de salud cerca ayuda. Por otra parte, respecto a los alojamientos, ya no nos conformamos con lo que sea. Buscamos hoteles familiares o apartamentos que nos hagan la vida más sencilla a la hora, por ejemplo, de calentar el bibe o prepararle alguna comida. El hecho de que además sean sitios amplios favorece el despliegue de cosas que solemos llevar para la peque.

Javier

Yo soy el marido de Leticia y siempre he sido un hombre apegado a tres normas básicas:
1) Las cosas se piden por favor (hay que ser educado).
2) Al recibir un consejo, ayuda o regalo hay que dar las gracias (“es de bien nacido el ser agradecido“)
y 3) que incluye a las anteriores: “Muchas gracias, pero, por favor, este postre es mío. Si te apetece pídete otro y ya me lo terminaré yo” (Comparto todo, menos el postre).
Pero ahora, uno de los momentos que más disfruto del verano es pedir un helado de chocolate y compartirlo con L. Su gritito de alegría al verlo, es incomparable. Sin ella no sabe igual.
El otro momento, por supuesto, son los baños en el mar.

 

 

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