Sueño del bebé. Primera noche en casa.

Primera noche en casa y el sueño del bebé

Mi niña nació muy chiquitita y, después de tres días en el hospital, aún no había llorado. Riéndonos, comentábamos: “No sabe llorar”.

Mi madre me dijo: “No te preocupes, ya aprenderá”… Y aprendió, vaya si aprendió. Oye, fue caer la noche del día que llegamos a casa y ¡zas! Curso acelerado y ¡toda la noche de prácticas! Le salía fenomenal.

La peque no parecía calmarse con nada, excepto poniéndola al pecho o estando en brazos, siempre y cuando nosotros estuviéramos de pie o sentados, por supuesto. Tumbarnos juntas en la cama tampoco valía ya de nada.

Entonces surgieron las preguntas, las dudas y las preocupaciones. ¿Nos la habrán cambiado al salir del hospital? O (más en serio) ¿le pasará algo? ¿Estará malita? ¡Ha cogido frío al salir del hospital! También llegaron los agobios por nosotros, por nuestra salud mental y física: ¿Va a ser esto siempre así? ¿Éstas son las noches que nos esperan? Y, finalmente, la pregunta del millón: ¿qué estamos haciendo mal?
Pues os voy a responder lo que yo he aprendido:

¡No estáis haciendo nada mal! No os culpéis. Queréis muchísimo a ese bebé y estáis preparados para cuidarlo. Además, no hay una manera única, buena, de hacer las cosas. Hay muchas, y a cada familia le funciona una. Tenéis que encontrarla, y eso se hace por el método de prueba y error. Por lo tanto, es difícil que encontréis vuestra respuesta en el primer ensayo, que encima se da en circunstancias algo especiales.

Y con respecto a las preocupaciones por el peque, salvo casos especiales en los que observéis fiebre u otros síntomas, el niño está bien. Pero es duro adaptarse a la vida fuera de mamá.

El caso es que le sacan y llega a un entorno en el que, generalmente, hay luz y sonido de día y de noche, mucha gente (toda la familia y amigos e incluso personal sanitario) que le quieren coger y arrullar. Se está acostumbrando y de golpe… ¡otro sitio! Ahora sí que no se aclara nada. Igual hasta le da un poco de miedo y, ¿qué busca? El calor de su madre, el pecho, que es el alimento; el sonido conocido de su corazón y el olor que percibió en esas primera horas, porque donde está ahora ¡también huele distinto!

Así que no os preocupéis por las futuras noches, ¡no van a ser así! Os lo garantizo. El sueño de los bebés va pasando por diferentes etapas hasta convertirse en el sueño de los adultos. Tiene que madurar, como todos los procesos de la vida del bebé. Y vuestro pequeño sólo tiene días. Armaos de paciencia, tened ánimo y antes de que os podáis dar cuenta habrá pasado, de verdad.

De todas formas, ahora se me ocurren muchas cosas que podría haber hecho para facilitarle su primera noche en casa. Cosas que he ido aprendiendo con mi tribu, algunas de las cuales han pasado a ser parte de mi rutina habitual para ir a dormir. Por ejemplo:

Calienta su camita, a nadie le gusta llegar a una cama fría tras estar en un cálido abrazo.

– Ponle una muselina que previamente hayas tenido pegada a ti, para que coja tu olor; así no notará tanto que ya no está contigo.

– Ponle ruido blanco. Hay aplicaciones con miles de modalidades diferentes, pero también vale la campana extractora de la cocina o un calefactor/ventilador (pero que no le dé la corriente de aire directa). Eso hará que se sienta acompañado.

– Si tienes una mecedora o una pelota de Pilates de las grandes, siéntate con el bebé en brazos y mécele. No falla, les relaja muchísimo.

Y si nada de eso funciona, sigue con él en brazos, tranquila. Haced turnos y haced del sofá una cama. Por una noche no pasa nada. Tu bebé aún no tiene el concepto de día y noche, así que no te agobies pensando que lo estáis haciendo mal, ¡él no se entera! Y en seguida se habrá hecho al entorno. Es más, se sentirá seguro y será su entorno preferido, pues sabrá que está en casa (¡ahora sí!).

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2 comments

  1. Me ha encantado este blog. Soy mamá de un niño que lo ha pasado muy mal por un tema gástrico y hemos estado 20 meses despertándonos cada hora, todas las noches. Y es verdad, todo pasa. Solo hay que tener paciencia y hacer las cosas desde el corazón.

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