Los zapatos: 7 consejos para elegir bien

Cuando K. era todavía un bebé ni me planteaba el ponerle zapatos o patucos, entre otras cosas porque su duración en el pie era tan escasa que lo más probable es que dando un paseo volviéramos a casa cual Cenicienta.

Pero esa fase, en ese sentido tan idílica, acabó ya hace unos cuantos meses y ahora se hace sencillamente imposible estar de paseo sin que K. quiera caminar (una suerte, porque con lo que pesa ya…). Ahora no hay escapatoria: hay que comprar zapatos.

Cuando caí en la cuenta de esa necesidad, lo primero que hice fue empezar a bucear por Internet en busca de información… ¡y casi muero ahogada! Tallas, formas, tejidos, cordones, velcros, marcas nacionales, marcas internacionales… ¿cómo elegir lo ‘mejor’ posiblemente sin dejarnos un riñón?

Tras tener la experiencia de una temporada de invierno y otra de verano, he llegado a estas conclusiones:

Nada de zapatos heredados: Al principio acepté todos los zapatos de sus primos, pero tras mucho leer y ver que iba como un pato porque no eran de su talla, decidí que los pies iban a estar de estreno con cierta frecuencia.

Cuando una marca funciona, mejor no cambiar: Es difícil encontrar zapatos que se adapten perfectamente y que K. esté deseando ponerse, así que en el momento que se descubre una marca ‘ideal’ ¡mejor no hacer demasiados experimentos! Nuestros imprescindibles son Biomecanics para zapatos, Attipas para zapatillas de invierno e Ipanema para chanclas de verano. Pero lo mejor es probar y ver los resultados. Cuando K. se pone por primera vez un zapato que le gusta, ¡no se lo quiere quitar ni para ir a dormir!

Comodidad para él y para nosotros: Es cierto que el zapato tiene que ser cómodo de poner, pero también de calzar.  Si tiene cordones y va a la guardería llevará tiempo el quitárselos y ponérselos. Ahora bien, si constantemente quitar quitarse el velcro tampoco serán de gran ayuda.

La importancia de la talla: Las abuelas dicen siempre “una talla más, así dura más tiempo”. Pero si a nosotras nos resulta incómodo un zapato de una talla mayor, ¿por qué no lo va a ser para un niño? Para saber bien la talla, lo mejor es ir a una tienda y que te asesoren al menos una vez, pero si no otro sistema práctico y divertido es ponerle encima de un folio y pintar el perfil del pie. Se mide, se le añade 1,5 cm y listo.

Hay que tener en cuenta la horma: El pie de K. es muy fino así que chanclas tipo Crocs no le van bien, ya que no le agarran bien el tobillo. Pero he visto también niños con el pie bastante ancho con rozaduras porque, por ejemplo, necesitan más espacio para el empeine.

Preguntar a quien ya lo ha vivido: Tras consultar a otras mamás -¡ante todo las de la tribu, por supuesto!- conseguí conocer las marcas que mejores resultados nos han dado.

Comprar online: Llevar de tiendas a un niño puede ser muy desesperante. Prefiero comprar online y, si es necesario, hacer una devolución, antes que afrontar una tarde de compras con K. Además, si ya tienes claro qué marcas le van bien puede ser más fácil que en una tienda.

Espero que estas sugerencias os sean de ayuda. Para mí sigue siendo la compra más complicada, pero poco a poco estoy consiguiendo estar más y más satisfecha con el calzado escogido.

P.D. Si para vosotras es importante el origen responsable social y ecológicamente de los zapatos que compráis, no os olvidéis de leer el post sobre el tema que escribió hace unas semanas Sofía.

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