Embarazo: ¿estado de buena esperanza?

Dentro de poco voy a ser tía, y desde que mi hermana está embarazada pienso mucho en cómo fue mi experiencia con A. Con el paso del tiempo (sobre todo con lo rápido que pasa cuando se tienen hijos) es fácil olvidar los detalles del embarazo e idealizarlo todo, como si no hubiera tenido inconvenientes.

Por eso, quería compartir con vosotros las 6 cosas que no echo de menos del llamado estado de buena esperanza:

  1. El sueño. Durante el primer trimestre de mi embarazo estaba cansadísima, no podía evitar quedarme dormida a horas totalmente extemporáneas, e incluso a veces tuve que echar una cabezadita en el trabajo. Es cierto que luego se pasa, y durante el segundo embarazo una está llena de energía, pero ese cansancio inicial es algo que no echo nada de menos.
  2. Los sueños raros. Quizás fuera una de las razones de mi permanente cansancio, pero durante las noches de mi embarazo no sólo me despertaba con frecuencia y luego me costaba bastante dormir, sino que tenía sueños rarísimos, de ésos en los que tienes que conseguir hacer algo o llegar a algún sitio y nunca lo logras.
  3. Los inacabables paseos al cuarto de baño. De todos es sabido que las embarazadas tienen que hacer pis muy a menudo, en gran parte porque el bebé presiona la vejiga. Pero nunca habría pensado que este fenómeno comienza desde prácticamente el primer día de embarazo, y que con el paso del tiempo lo que sucede es que las visitas al baño son cada vez más frecuentes.
  4. Los dolores variados. Por ejemplo, de pecho. No sólo se nota un aumento de la talla de sujetador desde las primeras etapas del embarazo, sino que también está más sensible y cualquier golpe o presión molesta. Pero también de ciática o el cansancio de piernas por la retención de líquidos y la hinchazón de los tobillos.
  5. Las náuseas. Yo tuve un embarazo muy bueno con A. y no padecí ni náuseas ni otras molestas habituales como hemorroides. Sin embargo, durante las primeras semanas sí que me pasaba que tenía muchas ganas de comer pero después de hacerlo estaba un rato incómoda, con malestar de estómago.
  6. El despiste. En general yo soy una persona bastante organizada a la que no suelen pasársele cosas por alto. Pero durante el embarazo es como si tu cerebro decidiera priorizar otras funciones y necesidades, y deja de lado la concentración para muchas cosas. Esto es algo que no sabía en absoluto y que tarda unos meses en superarse después del parto.

Pero, evidentemente, no todo es malo en un embarazo. También hay cosas que sí echo de menos, como el pelazo que se te pone o la manera en la que te resbala todo salvo lo que es importante.

Y, por supuesto, aunque nada me asegure que vaya a volver a tener un embarazo tan bueno y sin problemas como el de hace tres años, sin lugar a dudas todos estos inconvenientes no me quitan las ganas de tener más hijos, porque el tiempo pasa muy rápido y este tipo de problemas enseguida quedan olvidados ante la maravilla que, para mí, es tener un bebé.

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