La temida episiotomía: mi experiencia personal

Como les comenté en el post anterior, quiero compartir con ustedes mi experiencia con la episotomía. Para empezar, luego del parto uno tiene toda el área inflamada y molesta, así que no sabes realmente qué es lo que duele.

Después de la cuarentena acudí a la consulta de mi ginecólogo y le comenté que sentía “algo que jalaba” en el área genital. Ella observó que había un punto mal alineado (me dolía tanto que no podía aguantar ni que me tocara la zona) y me recomendó volver a cortar y a recuperarme de nuevo.

Yo en ese momento le comenté que andaba en muchas cosas juntas: la lactancia, los madrugones, las vacunas, la familia en España… así que tomé la decisión de esperar un poco… ERROR.

Más o menos a los 60 días del parto me volvió la menstruación de manera normal, así como cuando tenía 14 años, con un sangrado abundante que no se llevó muy bien con la molestia de la episotomía que aún tenía.  

A nivel sexual, está demás decir que en mi casa practicábamos la abstención jajaja lo intentábamos y era muy doloroso (desde aquí quiero agradecer a mi marido, que ha sido de mucha ayuda en todo este proceso de ser padres). Así que sin pensarlo mucho decidimos ir de nuevo al ginecólogo.

Ella me encontró algo mejor por lo que recomendó hacer rehabilitación de suelo pélvico. Luego de todo el papeleo, acudí a la Fundación Jimenez Díaz, y de verdad que me fue MUY bien ¡Gracias Almudena! Volví a ser persona!

La experiencia fue mucho mejor de lo que pensaba. Yo me imaginaba con las pierna abiertas, con alguien tocándome donde me dolía… es decir, algo muy agresivo e invasivo. Pero no fue para nada así. El trato fue muy profesional y en todo momento explicándome lo que hacían, con mucha paciencia… Fué doloroso pero valió la pena. Te hacen la terapia en una consulta cerrada, donde estas tú y la rehabilitadora, el proceso consta de varias etapas, en mi caso fue electroestimulación, luego masaje manual en la herida y acupuntura.

Con este post quiero animaros a que no paséis ningún dolor innecesario. Si algo os molesta en la herida de guerra, coméntalo con tu ginecólogo y anímense a realizar la rehabilitación de suelo pélvico. Es una gran solución ¡y te quedas como nueva!

¿Has tenido alguna experiencia que quieras compartir con nosotras?

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