Masajes del perineo para evitar episotomías

Antes de ser madre por primera vez no habría entendido prácticamente la mitad de las palabras de este artículo. ¿Perineo? ¿Episotomía? Pero una vez empiezas a informarte y a prepararte para afrontar el parto, se convierten en una parte muy real de nuestro futuro. Porque no hay embarazada que no tema la episotomía, como Glenda nos advertía en un post hace unos meses, contándonos además su experiencia personal.

Así que si queremos minimizar las probabilidades de que acaben haciéndonos una episotomía, lo mejor que podemos hacer es prepararnos de antemano, a partir de la semana 32 de embarazo, realizándonos (o pidiéndole a nuestra pareja que nos realice) masajes en el perineo, que no es otra cosa que la piel y los tejidos que rodean la vagina. Vamos, la zona por la que sale el bebé si tenemos un parto vaginal y que, evidentemente, es la que más tensión sufre durante la fase de expulsión.

En Internet podéis encontrar multitud de páginas donde os explican los ejercicios más habituales, incluso con vídeos ilustrativos para estar seguros de que el masaje se hace correctamente. Y la Federación de Asociación de Matronas de España (FAME) también ha editado este utilísimo folleto informativo sobre este asunto.

Yo simplemente os resumo los aspectos más importantes, por si os ahorro algo de tiempo, comenzando por unas indicaciones básicas: para realizar estos masajes hay que estar en una posición cómoda (por ejemplo, tumbada boca arriba con las piernas separadas y dobladas), en un momento tranquilo, hay que tener las manos y las uñas bien limpias, y es aconsejable utilizar algún tipo de aceite natural (sin productos químicos ni derivados del petróleo o perfumes, por ejemplo de almendras dulces o rosa mosqueta) para hidratar la zona.

A partir de ahí, se introducen uno o los dos pulgares (los índices, si el masaje lo realiza otra persona) en el exterior de la vagina y se hacen tres tipos de ejercicios:

  • Tirar hacia abajo, hacia el ano, levemente hasta que moleste y mantener la presión unos segundos. Relajar unos segundos y repetir unas diez veces.
  • Tirar hacia los lados, relajando tras unos segundos y repitiendo también unas diez veces.
  • Hacer movimientos semicirculares con los dedos tirando levemente hacia afuera.

Lo recomendable es repetir los ejercicios al menos unas tres veces por semana hasta el parto, tratando de estirar la zona lo más posible sin que duela y manteniendo la presión el máximo tiempo que nos resulte soportable. Poco a poco, la zona se irá acostumbrando a estos estiramientos y podrá soportar mejor la presión del parto.

Además, este tipo de masajes también nos familiarizan con nuestra propia anatomía y pueden ayudarnos a entender mejor lo que sucede en el momento del expulsivo y qué podemos hacer para aliviar el dolor.

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