Pon toallitas en tu vida

¿No decía que era mejor no usar toallitas de bebé? Seguro que después de mi anterior post estaréis pensando… ¡Se ha vuelto loca!  ¿Y ahora? ¿Qué le ha pasado en estos días?
 
Pues no me ha pasado nada. Ni intento llevarme la contraria. Es que hablo de cosas diferentes. Desde que L. y yo convivimos, las toallitas de bebé se han revelado como una cosa muy útil, al margen del culete de la susodicha. Y aquí os voy a contar algunas de mis más comunes experiencias.
 
En los últimos dos años he limpiado de todo con toallitas para bebés: 
 
– Los pies, manos, cara y extremidades de mi retoño. Repetidamente. Pues es su especialidad mancharse toda, y mejor si puede ser cuando necesitas su versión ‘más princesa’.
 
Su ropa y la mía. Pues antes de un momento ‘princesa’ no es que tenga más cuidado con los tejidos que con el cuerpo humano.
 

Los zapatos. Y éstos de forma sistemática. Pues he descubierto que quedan fenomenal todos los de tela y ante, y las zapatillas de deporte especialmente.
 
La silla del coche. Tras ingesta abundante de gusanitos o la salida violenta de los mismos. Y ha quedado perfecta.
 
La cuna de viaje. Que se pliega, pero no se desmonta. Y no hay quien limpie las paredes o el fondo de tela.
 
La capota y la sillita de paseo, que tampoco se desmontan pero sí se manchan mucho.
 
La pared. Y de las manchas más sorprendentes: salpicaduras de café, roce alrededor del interruptor de la luz (no todo podía ser culpa de la peque), colores, salpicaduras de leche de biberones voladores (de venta en las mejores farmacias de Harry Potter).
 
Juguetes. Que no son aptos para la lavadora ni el lavavajillas. En muchos de ellos pone ‘no mojar, lavar en superficie’. Y lo lógico sería no mancharlos, pero no logro que mi hija los distinga.
 
El sofá. Y ojalá pudiera decir que el mío, pero la verdad es que no ha sido sólo éste el que ha sufrido desperfectos. Un día de especial cansancio manché (¡¡sí, yo!!) de humo, con una pastilla de encendido rápido de la chimenea, el sofá nuevo de la abuela ¡Y se borró! Afortunadamente, pues si no la borrada habría sido yo y no podría escribir este post.
 
Y así los objetos más variopintos que os podáis imaginar. Para mí ha sido un descubrimiento y ahora son un elemento fundamental en el bolso, en el coche, en el carro y por casa. Las tengo en todos lados.
 
Pero ¿Y vosotras? ¿Usáis así las toallitas? ¿Qué imprevisto os ha llegado a pasar que hayan resuelto ellas? ¡Contadnos en los comentarios!
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